Asegura la tranquilidad de tu familia. Regala vida.

Asegura la tranquilidad de tu familia. Regala vida.

Protege tu futuro y el de tu familia con un seguro de vida.

Quizá alguna vez te hayas planteado las dificultades económicas que podrían derivarse para tu familia en caso de que algún accidente o enfermedad sobrevenida te impidiera seguir aportando los ingresos a la unidad familiar como hasta ahora. Todos o casi todos conocemos en nuestro entorno cercano casos en los que una desgracia personal ha venido acompañada de problemas económicos por falta de una buena protección. El nivel de ingresos de una familia puede cambiar de un día para otro, pero no así el nivel de gasto y el sistema de vida.

Porque la naturaleza es caprichosa, no lo dejes todo al azar. Demuestra a tu familia lo mucho que les quieres y lo mucho que te preocupa su bienestar. Asegura tu futuro y el de los tuyos contratando un seguro de vida.

 

Seguro de vida

Ahora bien, existen varias preguntas determinantes a la hora de contratar uno de estos seguros:

¿Qué garantías contrato?

Evidentemente la garantía básica del seguro de Vida es el fallecimiento. Ahora bien, es sumamente interesante contratar también la cobertura de Invalidez ya que éstas situaciones pueden generar importantes perjuicios en la economía familiar: no solo que la persona que las sufre deja de aportar ingresos sino que además requiere unos niveles de atención y cuidados que generan gastos añadidos.

¿Cuál es el capital ideal para contratar?

Esta pregunta requiere de un estudio de cada situación particular. El seguro de Vida pretende aportar ingresos para cubrir necesidades familiares. Lógicamente esas necesidades vienen determinadas por situaciones particulares que conviene analizar. Por ejemplo, no es lo mismo contratar un seguro de Vida para una persona de la cual dependen todos los ingresos familiares que para otra en cuya familia existen más fuentes de ingresos. O no es lo mismo contratar un seguro de Vida cuando existen hijos o personas dependientes que si no los hay. La existencia o no de cargas como por ejemplo hipotecas también es un factor determinante.

Ahora bien, con carácter general podemos usar como capital de referencia los ingresos que aporta la persona sobre la que se contrata el seguro de Vida multiplicados por tres o cuatro. Es decir, el seguro cubriría los ingresos que aporta la persona asegurada durante un periodo de tiempo lo suficiente razonable como para que la economía familiar se adapte a la nueva situación y que se estima en tres o cuatro años.

Además, si existen cargas como una hipoteca lógicamente lo ideal es que el capital se incremente en esa cuantía. Igualmente se debería añadir algo más de capital para cubrir el pago de todos los impuestos que conlleva el cobro de estas prestaciones y que podemos estimar en torno al 10%.


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